La dieta inteligente.

Puedes tomar cápsulas de vitaminas, o puedes comer frutas.

Puedes tomar suplementos de hierro, o puedes comerte un carpaccio de ternera.

Puedes comprar insulsas pastillas de omega3, o puedes comer delicioso salmón.

Puedes gastar fortunas en cremas antiedad, o puedes saborear gelatina con colágeno.

La dieta inteligente es la que nos aporta todos los nutrientes que necesitamos sin que sea necesario suplementarla de ningún tipo y que nos cuide tanto por dentro como por fuera.

Date un gusto al paladar y que sepas que cuando comes fresas, kiwis o pimiento rojo, también estás dándole al cuerpo una buena dosis de vitamina C.

Si los lácteos no son lo tuyo, con un platito de sardinas en lata (cómete la espina también!) o unas almendras crudas, tienes tu aporte diario de calcio.

¿Sabías que la gelatina es todo proteína? Eso sí, si eliges la que viene sin azúcar. Es un postre super saludable lleno de colágeno que refuerza los ligamentos, los tendones y la piel.

La vitamina de moda, la favorita de las nuevas cremas por su poder antioxidante y antienvejecimiento, la vitamina E, la encuentras en los frutos secos y en el pan con cereales.

El potenciador de bronceado más eficaz es una simple zanahoria, el melón cantalupo o los albaricoques, ricos en vitamina A.

¿Sabías que los plátanos son anticelulíticos? Llevan potasio, que ayuda a eliminar la retención de líquidos.


¿Problemas para dormir, ansiedad? Un vasito de leche de soja, unas almendras peladas, o un poco de aguacate, todos ellos fuente de magnesio, servirán para descansar mejor.

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